Recientemente, hemos sabido, mi pareja y yo que seremos papás. Resulta chocante, aún y cuando era premeditado, pero no deja de sorprender muchísimo cuando puedes visualizar su silueta de rallas blancas producidas por las ondas sonoras de la ecografia. Ver como se mueve y poder escuchar sus latidos amplificados por el sofisticado aparatejo del ginecólogo. Parace un milagro, igual que cuando plantas una semilla en un vaso de yogurt, y ves que lentamente, en unos días aparece un brote de hojas muy verdes y tiernas. Te das cuenta que no somos tan distintos a una planta y que todo puede estar conectado. Toda la vida tiene un inicio similar, venimos de lo mismo.
La noticia de ser padre, siempre asusta cuando es la primera vez, te tiemblan las rodillas y los sudores fríos se apoderan de tí, pero poco a poco, vas descubriendo lo mágico de la vida, te das cuenta de lo grande que és todo y te entran fuerzas sobrehumanas que te empiezan a hacer cambiar tus pensamientos y olvidar las cosas que tendré que dejar de hacer, los cambios que vendrán...
Ya estamos de 10 semanas y la semillita empieza a crecer, ya tienes brazos y piernas, increible! Y nosotros asustados por nuestro futuro, que no sabemos ciertamente cómo encarar, tratando de resolver el millón de dudas que se nos plantean ahora.